Reciclaje de vehículos: ¿Hay vida detrás de un coche desahuciado?

Acero, aluminio, cobre, zinc, magnesio, titanio… son algunos de los componentes metálicos que incorporan las diferentes piezas de los coches que, tras la vida útil de los mismos, se pueden recuperar para otros usos. El reciclaje de vehículos es una práctica que ha ido en aumento en los últimos años, en parte debido a una mayor conciencia ciudadana y gracias al incremento de nuevos centros de tratamiento de residuos, pero también a la necesidad de dar un segundo uso a estos materiales cada vez menos abundantes en la naturaleza y que permiten ser reciclados completamente sin perder sus propiedades iniciales.

Reciclado por partes

Los coches se reciclan descomponiéndose por partes. El proceso comienza con la retirada de materiales combustibles, como gasolina, aceite y otros fluidos para que estas sustancias químicas no se liberen en el aire, el agua o el suelo. También hay que separar las baterías, que pueden contener plomo y otros metales pesados dañinos. Este proceso es esencial para proteger el medio ambiente y la salud humana de productos químicos nocivos y toxinas. 

A continuación, se valoran las piezas que pueden quedar en buen estado para venderlas a talleres o establecimientos de recambios de vehículos. Y el proceso continúa con la separación del plástico y el cristal, que se trasladarán a un centro especializado que los fundirá para convertirlos en nuevos materiales que pueden utilizarse para fabricar otros productos como nuevos parabrisas, ventanillas y otras piezas de automóvil. Los neumáticos pueden reciclarse y convertirse en nuevos neumáticos, bandas de rodadura y otros productos de caucho. Y el plástico fundido se vierte en moldes para crear nuevos artículos, desde nuevas piezas de vehículos hasta botellas y otros envases.

El metal, la parte más fácil de reciclar

Finalmente se acaba de desmontar el vehículo y la chatarra metálica llega a las chatarrerías donde la fundimos y extraemos los diferentes materiales y los vendemos a empresas que los utilizaran en nuevos artículos. Los metales son las partes del coche más fáciles de reciclar. 

En un automóvil podemos encontrar diversos componentes metálicos como el acero, el aluminio, el cobre o el zinc y prácticamente todos son susceptibles de ser reciclados, a pesar de los años de vida y del uso que se haya dado el coche. Los encontramos en la carrocería, en las puertas y manillas, en parachoques y llantas y también en los motores.

La carrocería es la parte que incluye mayor variedad de metales: aleaciones de aluminio, aleaciones de magnesio, aleaciones de hierro: aceros y aceros aleados. De estos materiales, el más utilizado es el acero, en una aleación de acero-carbono. Otros aceros suaves son aleados con metales como el niobio, titanio o el boro, acompañados de un tratamiento térmico como puede ser el temple o revenido, para conseguir que sean más resistentes ante una colisión.

Recientemente, se están incorporando también  las aleaciones de aluminio en la fabricación de las carrocerías. El aluminio es un metal blando, menos resistente que algunos aceros, caro y complicado de soldar y reparar, pero reduce el peso de la carrocería respecto al acero en un 35% y es difícilmente oxidable.

El aluminio se utiliza aleado con metales como el zinc, magnesio, cobre etc., pudiendo incluir otros metales como son el, manganeso, cromo, circonio o titanio, para mejorar sus propiedades mecánicas. 

Reciclaje de vehículos y medio ambiente

El reciclaje de vehículos tiene un impacto positivo en el medio ambiente ya que ayuda a reducir la cantidad de residuos que se envían a vertederos e incineradoras. Además, es una medida excelente para ahorrar energía y conservar recursos naturales finitos. Sin embargo, es un proceso delicado que debe ser llevado a cabo por especialistas, ya que si no se realiza correctamente algunos de sus componentes peligrosos pueden acabar dañando el entorno.

En este sentido, la Comisión Europea propuso en julio de 2023 una norma que pretende mejorar significativamente la sostenibilidad medioambiental de la industria automovilística fomentando el reciclaje y la reutilización de piezas de recambio cuando los vehículos lleguen al final de su vida útil.

Dicha normativa exigirá a los fabricantes de automóviles que faciliten a los desguazadores instrucciones detalladas sobre la sustitución y retirada de componentes una vez se de por desahuciado el vehículo. También obligaría a los fabricantes a utilizar un 25% de plástico reciclado en sus coches, una cuarta parte del cual debe proceder de vehículos desechados.

Según la CE, estas medidas reducirían las emisiones de carbono en 12,3 millones de toneladas anuales de aquí a 2035, y se calcula que esta norma generará unos ingresos netos de 1.800 millones de euros durante este mismo período.

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