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La contaminación acústica en las chatarrerías

El exceso de ruido es una de las causas que puede llegar a perturbar el día a día de las personas, especialmente en las grandes ciudades, donde se desarrollan un gran número de actividades productivas y de ocio. Entre estas, las chatarrerías cercanas a los núcleos urbanos, producen un ruido considerable debido a los motores de la maquinaria que utilizan. En este post analizamos cómo mantener a raya esta contaminación acústica para que no sobrepase los límites permitidos y para que el negocio de la chatarrería pueda convivir armónicamente con su entorno más cercano.

Contaminación acústica

Entendemos por contaminación acústica la presencia en el ambiente de ruidos o vibraciones, independientemente del emisor acústico que los origine, que impliquen molestia, riesgo o daño para las personas, para el desarrollo de sus actividades o para los bienes de cualquier naturaleza, o que causen efectos significativos sobre el medio ambiente.

Hay que tener en cuenta que el ruido puede llegar a dañar el oído humano y afectar el estado psicológico, así como rebajar el valor de las propiedades. Se estima que en los países de la U.E. cerca de 113 millones de personas están expuestas a niveles de ruido ambiental por encima del «LEQ» (nivel de presión acústica equivalente) de 65 decibelios, límite de tolerancia recomendado por la OMS, siendo España el país más ruidoso de Europa y el segundo de la OCDE después de Japón.

Por ello, y dada la preocupación actual por la protección del medio ambiente, los gobiernos de los países desarrollados se han volcado en la lucha contra el ruido con la promulgación de normas que tratan de limitar la contaminación sonora de las ciudades. Cada país cuenta con su propia legislación básica y lleva a cabo actuaciones sobre evaluación y gestión del ruido ambiental así como, sobre conceptos básicos de contaminación acústica.

Chatarrerías y otras industrias, fuente de ruido.

Los problemas actuales de ruido industrial son debidos, en muchos casos, a la expansión urbanística y al acercamiento de zonas habitadas a las áreas industriales, que han quedado incorporadas al tejido urbano residencial. Un gran número de actividades de pequeñas industrias y comercios, especialmente las situadas en los cascos antiguos de las ciudades, pueden ser motivo de molestias por ruido.

En el caso de las chatarrerías y centros de reciclaje, los motores de las prensas de la chatarra, debido a su potencia, producen un ruido importante, que, por la duración, el tipo y la composición, es molesto y altera el bienestar de las personas y, también, produce un incremento significativo los niveles acústicos del entorno.

Medidas para minimizar el ruido en las chatarrerías

Una chatarrería o planta de fragmentación de metales es una industria que, por su actividad, emite niveles sonoros importantes. Por la problemática ambiental y la sensibilización social que esto genera, es necesario minimizar el ruido lo máximo posible.

Por ello, para minimizar la emisión de contaminación acústica producida por estos motores, en las chatarrerías debemos tener en cuenta varios aspectos y tomar ciertas medidas:

  • Es fundamental mantener la maquinaria y los motores en buenas condiciones y con un reglaje o calibración de las diferentes piezas adecuado, de manera que emitan el menor ruido posible.
  • Reducir al máximo el tiempo de duración del ruido, por ejemplo apagando el motor si no se está usando la máquina o realizando un uso únicamente durante el tiempo que sea necesario es una forma de disminuir la contaminación acústica.
  • Limitar el horario de prensado a las horas diurnas, ya que si la empresa está situada junto a un núcleo urbano ello facilita eliminar las molestias que el zumbido de la maquinaria pueda provocar en los momentos de descanso y ocio.
  • Cerrar con aislantes o apantallamientos acústicos puede ser una solución en aquellas empresas cuyo estrépito sobrepasa los límites. Estas impermeabilizaciones disminuyen de manera considerable el nivel de las emisiones sonoras de la maquinaria. 

Cuando la gran superficie y las particularidades del diseño de estas empresas hacen muy complicado aislar toda la zona productiva, se debe considerar la posibilidad de actuar sobre las zonas más problemáticas y donde la tecnología permita una actuación más sencilla. Una buena solución es la instalación de pantallas que permitan reducir de forma significativa la intensidad sonora.

  • Protegerse contra el ruido es primordial para aquellas personas que trabajan con las maquinarias emisoras o cerca de las mismas. Pueden hacerlo con protectores auditivos, unas orejeras fáciles de usar consistentes en almohadillas acolchadas de plástico y espuma conectadas por una diadema flexible que reducen el ruido al cubrir completamente ambos oídos.

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