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El zinc, un metal esencial y cien por cien reciclable

El zinc es uno de los metales críticos o estratégicos, indispensable para el desarrollo de la sociedad moderna. Siendo un elemento natural finito, es esencial su producción a base de reutilización, especialmente teniendo en cuenta que es un material cien por cien reciclable sin perder ninguna de sus propiedades.

España, uno de los principales productores

Este metal blanco ligeramente azulado y brillante, es quebradizo cuando está frío, pero maleable y dúctil si lo tratamos con calor, entre los 100 y los 150°C. Con la humedad el zinc se cubre de una fina capa de hidrodrocarbonato que lo protege contra la oxidación. 

En la naturaleza lo encontramos mayoritariamente en forma de sulfuro de zinc, un mineral que adopta dos estructuras cristalinas: la blenda o esfalerita, de color caramelo, y la marmatita, de color negruzco. Aunque no representa más que el 0,012% de la corteza terrestre, este mineral está presente en el agua, el suelo y el aire y es el cuarto metal en términos de consumo.

La producción de zinc puede realizarse mediante dos procesos: la hidrometalurgia y la pirometalurgia. En España se obtiene mayoritariamente a través de la hidrometalurgia ya que proporciona un material de mayor calidad y necesita un menor coste energético. La primera planta de zinc electrolítico de nuestro país comenzó a funcionar en 1960 en Cartagena (Murcia) y, al año siguiente se puso en marcha la Asturiana de Zinc en San Juan de Nieva (Asturias) que actualmente produce más de 500.000 toneladas anuales

Paralelamente, hoy en día una cantidad de zinc cada vez más importante se obtiene a través de la producción secundaria de este metal, procedente de su recuperación y reciclaje de material en forma de chatarras o productos metalúrgicos.

El tercer metal no férreo más utilizado

El zinc es el tercer metal no férreo más utilizado, después del aluminio y el cobre. Su uso más habitual es como revestimiento del acero u otros metales para evitar su corrosión, es decir, el galvanizado. De esta forma el producto es más duradero y, desde el punto de vista medioambiental, reporta un mayor beneficio por el menor impacto derivado del mantenimiento. De hecho, el acero es uno de los materiales más utilizados en el planeta y, gracias al zinc, se puede prolongar su durabilidad por mucho más tiempo. Además, el zinc de un producto galvanizado es recuperable al final de su uso, sin pérdida de calidad o propiedades.

Una amplia gama de industrias depende de las características únicas de este metal, lo que le confiere una gran relevancia en términos económicos. El zinc es muy demandado para fabricar componentes ya sea en los sectores de la construcción (45%), el transporte (25%), los bienes de consumo y electrodomésticos (23%) y la ingeniería (7%,); como en productos: aplicaciones en galvanizados (50%), latón y bronce (17%), aleaciones de zinc (17%), productos químicos (6%), fabricación intermedia (6%) y otros (4%) (Fuente: ILZSG, International Lead and Zinc Study Group). 

Cada año los productos elaborados con zinc o contenido de zinc aportan cerca de 40,000 millones de dólares a la economía mundial, y la distribución de la producción minera, fundición y refinamiento de zinc se estima en 18,500 millones de dólares.

Un metal cien por cien reciclable

El zinc es uno de los metales no férreos que se puede reciclar en su totalidad sin perder sus propiedades químicas o físicas. Hace algunos años, en las chatarrerías nos dedicábamos a almacenar este material para evitar que cayera en vertederos con el consiguiente daño ambiental que pudiera provocar. Sin embargo, hoy en día podemos contribuir a su producción a través del reciclaje.

En la actualidad la tasa de reciclaje supera ya el 80%, lo que significa que la mayoría del zinc disponible procede de productos recuperados como el latón del que se recicla gran cantidad de chatarra de zinc, y de la chatarra de acero protegido por zinc. La mayoría de esta chatarra se funde en hornos y posteriormente, el material en estado líquido, se utiliza para nuevos productos. 

De donde procede el zinc para reciclar

En la mayoría de los casos, el zinc que recogemos en la chatarrería proviene de productos obsoletos como la carrocería de los coches. También puede obtenerse del polvo del zinc filtrado de los procesos de fabricación en los hornos de la acería. 

La vida útil de los productos que contienen zinc es variable. Normalmente se sitúa entre los 10 y los 15 años para automóviles o electrodomésticos y puede llegar a más de 100 años en el caso de las láminas de zinc utilizadas en los techos. Los postes de alumbrado público hechos de acero recubierto de zinc pueden permanecer en servicio durante 50 años o mucho más, y las torres de transmisión durante más de 70 años. La retirada de estos productos suele producirse a causa de su obsolescencia y no porque el zinc haya dejado de proteger el acero que contienen, sin embargo, el material puede volver a recuperarse con el reciclaje.

El acero recubierto de zinc se recicla junto con otros desechos de acero durante su proceso de producción: el zinc se volatiliza y luego se recupera. Se espera que el suministro de chatarra de acero recubierto de zinc se duplique en los próximos cinco años, a medida que ingresen más vehículos recubiertos de este material, por lo que sus cifras de reciclaje seguirán en aumento.

Además, en la chatarrería también recogemos otros productos que contienen zinc como recipientes de latón que han contenido aceite u otros materiales; recipientes galvanizados para alimentos variados; pequeños electrodomésticos; tuercas, tornillos, llaves y otras piezas de bricolaje.

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