Cables eléctricos: ¿problema u oportunidad?

Los cables eléctricos viejos o en desuso se han convertido hoy en día en una interesante fuente para la extracción de cobre y aluminio. Aunque no disponemos de cifras exactas sobre la cantidad de cables eléctricos desechados, las estadísticas de RAEE indican que una proporción significativa de estos residuos está compuesta por componentes como cables y alambres. En este post te contamos cómo, con una adecuada gestión, evitaremos que caigan en vertederos contaminando el ambiente y convertiremos estos recursos en ingresos. 

Proceso de extracción

El proceso para la extracción de cobre y aluminio de los cables eléctricos incluye diversos pasos:

  • Recolección y almacenamiento de cables: El primer paso es identificar las fuentes que nos suministrarán estos cables: básicamente industria, empresas y hogares. A continuación organizaremos su almacenamiento temporal para facilitar el trabajo posterior.
  • Inspección y clasificación: Debemos separar los cables que contengan mayor porcentaje de cobre o aluminio e identificar si son de baja o alta tensión, así como clasificarlos según los diferentes recubrimientos: PVC, caucho u otros, ya que estos influyen en el proceso de recuperación.
  • Pelado y separación de materiales: Podemos llevar a cabo esta fase a través de técnicas manuales, usando pelacables o herramientas básicas para retirar la capa aislante, u optar por métodos mecánicos como las máquinas trituradoras y separadoras para operaciones a mayor escala como las que llevamos a cabo en nuestra chatarrería.
  • Almacenamiento del material recuperado: Normalmente en la chatarrería agrupamos los metales recuperados clasificándolos por tipo y dureza, asegurándonos de que estén limpios y pesados correctamente 

Maquinaria para separar metales de cables eléctricos

En las chatarrerías disponemos de una serie de equipos y tecnologías para separar el cobre y el aluminio de los cables eléctricos. Las más habituales son:

  • Máquinas peladoras o de desforrado de cables para retirar la capa aislante de plástico o caucho que recubre el cable.
  • Trituradoras o granuladores que reducen el tamaño del cable, facilitando la separación posterior.
  • Separadores de corrientes parásitas para extraer los metales no ferrosos del resto de materiales que funcionan generando un campo magnético.
  • Sistemas de clasificación avanzados (ópticos o por densidad) para diferenciar el cobre como el aluminio ya que, al ser metales no ferrosos, después de la separación inicial se requieren técnicas adicionales para diferenciarlos.

Con estos equipos integrados en una línea de procesamiento, se consigue separar y recuperar de forma eficiente tanto el cobre como el aluminio presentes en los cables eléctricos, maximizando el valor del material reciclado y minimizando los residuos.

Comercialización del cobre y aluminio recuperados

El mejor lugar para sacar un buen rendimiento de los metales reciclados de los cables eléctricos es la chatarrería, donde sabemos cómo funciona este mercado, dónde y cómo se venden estos materiales y quiénes son los compradores de confianza. Además, disponemos de herramientas y recursos para estimar su precio de mercado en todo momento y lograr una venta justa.

Desde aquí os recordamos que el reciclado de cables eléctricos, además de suponer un gran beneficio para el entorno ambiental, tiene un impacto positivo en vuestro bolsillo. Contactad con nosotros y os ayudaremos con las mejores soluciones.

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