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¿Qué impacto tiene la chatarra que no se recicla?

Cuando se habla de reciclaje normalmente se hace de sus beneficios y de lo necesario que es, pero en este artículo queremos dar la vuelta a la tortilla.

Es decir, vamos a hablar del impacto y las consecuencias negativas que produce toda esta chatarra metálica que se deja sin reciclar.

Impactos negativos de la chatarra no reciclada.

Algunas fuentes indican que si la población dejase de reciclar se produciría una reacción en cadena que afectaría a todos los niveles de nuestro medio ambiente. 

Estos impactos afectarían al aire, al agua, al suelo… y no solo eso. El impacto de los residuos metálicos que se dejan sin reciclar también tiene un impacto en nuestra economía. 

Esto mismo es lo que ocurre, en menor escala, con todos los desperdicios que no se reaprovechan. Vamos a ver algunos de los principales impactos de la chatarra no reciclada.

Desperdicio de recursos naturales.

Todos los metales que usamos provienen de los limitados recursos que tenemos repartidos en el planeta. De forma general hablamos de minerales que se obtienen de la tierra mediante la actividad minera, que tiene un cierto impacto ambiental (emisiones de gases de efecto invernadero, la destrucción de la vida silvestre, impacto en las comunidades locales, etc.).

Cuando los productos metálicos llegan al final de su vida útil hay dos opciones: reciclarlos para darles una nueva vida o desecharlos sin hacer ese aprovechamiento. Una característica común entre los metales es que pueden reciclarse un alto número de veces, por lo que no hacerlo significa que necesitaremos seguir minando, favoreciendo cada vez más el agotamiento de los recursos naturales.

Por ejemplo, de acuerdo con la asociación Institute of Scrap Recycling Industries (Instituto de Industrias de Reciclaje de Chatarra), formada por más de 1.300 empresas del sector, reciclar una tonelada de acero evita la extracción de más de 1.100 kilos de mineral de hierro, el uso de más de 630 kilos de carbón y de más de 50 kilos de caliza.

Las cantidades que tenemos de éstos y otros minerales en nuestros suelos es finita. Cuando sacrificamos la oportunidad de reusarlos para nuevos usos, sobre todo cuando técnicamente es viable, estamos malgastando recursos de forma injustificada.

Aumento del espacio destinado a vertederos.

Este es un problema serio, aunque no nos guste y prefiramos mirar para otro lado. A medida que generamos más desperdicio de todo tipo, los vertederos siguen creciendo.

Según investigaciones de la Universidad EAE Business School, los españoles generamos 442 kilogramos de residuos por persona al año. Eso son casi 20 millones de toneladas de residuos al año, de los cuales un 60% son residuos metálicos (datos de la Asociación Técnica para la Gestión de Residuos y Medioambiente y el Observatorio Sectorial DBK para el año 2021).

Todos los residuos no recuperados terminan en uno de los 182 vertederos legales de nuestro país (teóricamente). Si no controlamos esto, cada vez será necesario destinar más espacio a acumular nuestros desperdicios.

El metal se puede encontrar en muchos productos que simplemente se tiran a la basura sin más. El reciclaje, por poco que sea, ya ayuda a mantener el tamaño de los vertederos al mínimo. Cuanto más seamos capaces de reciclar, menos irá a parar a los vertederos.

Aumento de la contaminación y el consumo energético.

Cuando escuchamos la palabra “contaminación” normalmente pensamos en emisiones a la atmósfera, pero ésta puede producirse de formas muy diferentes.

Muchos metales que forman parte de componentes electrónicos que terminan en los vertederos pueden contener toxinas, como el plomo, el mercurio, el cadmio o el arsénico. Estos elementos pueden pasar al suelo y terminan en las aguas subterráneas que posteriormente se destinan al consumo humano o animal, el riego de plantas, etc.

También existe una contaminación indirecta consecuencia del no reciclar, y es la que produce la actividad necesaria para extraer nuevo mineral, tratarlo, transportarlo, etc.

Impacto negativo en la Economía nacional.

Según datos de la Federación Española de Reciclaje (FER), el reciclaje de la chatarra supone en nuestro país un 1% del PIB (Producto Interior Bruto). Esto supone un volumen de negocio de unos 10.000 millones de euros al año que da trabajo a unas 33.000 personas.

El reciclaje también ahorra costes de fabricación a muchas empresas, ya que muchos sectores emplean metales reciclados, que tienen un coste muy inferior al de nueva extracción y supone un menor gasto energético (un tema delicado en nuestro país, muy dependiente energéticamente).

Pérdida de hábitats naturales.

La continua necesidad de seguir extrayendo minerales para abastecer la demanda de metales tiene una consecuencia importante, además de las que ya hemos mencionado anteriormente, y es la destrucción de hábitats naturales.

Es un impacto que, aunque virtualmente es recuperable, la realidad es que en la mayoría de los casos no se logra revertir o lleva periodos de tiempo muy largos. La huella de la minería o los vertederos, ambos asociados con el no reciclaje, afecta de forma importante y duradera a nivel ecológico y social.

Pérdida de ingresos por la recuperación del metal.

Tirar metal a un vertedero es lo mismo que tirar dinero.

Hay muchos profesionales y empresas que podrían obtener ingresos vendiendo el metal que está incorporado en sus productos. De esta forma, además de favorecer la rueda del reciclado y evitar todos estos problemas que estamos mencionando, podría tener un ingreso que sume a la hora de obtener buenos resultados del negocio.

El reciclaje de chatarra no es solo beneficioso, es necesario.

Como puedes ver, la chatarra no reciclada es fuente de importantes problemas. 

No podemos permitirnos pagar los costes ambientales, económicos y sociales de llenar nuestros vertederos de desperdicios. Es responsabilidad de todos trabajar para dar una segunda vida a todos estos metales y así lograr un gran cambio a nivel global.

Desde Chatarras Sánchez podemos ayudarte a cumplir esta tarea poniéndote las cosas fáciles. Ponte en contacto con nosotros y contribuye en la importante tarea del reciclaje.

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